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Formación

 

Incluso si no estás naturalmente inclinado a prestar atención a lo que la gente quiere transmitirte, hay maneras de hacer mejorar tus habilidades de escucha.

 

Cuando una persona se comunica contigo lo primero que tienes hacer es dejar que la persona se exprese. En serio, no la interrumpas. Esto te permitirá observarla y prestarle atención. También servirá para que la persona que estés escuchando no sienta que estás esperando que termine para regresar a lo que estabas haciendo.

 

Una vez que la persona pudo expresarse, procura identificar y reconocer sus emociones. No asumas que las comprendes completamente. Es mejor transmitirle que “parece molesta” con lo que plantea. Luego, intenta resumir lo que escuchaste. Expresiones como “parece que” o “entonces, estás diciendo” funcionan bien. Plantea los que crees que son los puntos clave de lo que escuchaste, tener esto claro es benéfico para todos.

 

Si hay algo que sea confuso, no pretendas leer la mente del otro. Pídele una aclaración, que te confirme si lo has comprendido bien o que te explique con más detalles lo que no te resulta claro. Cuando te parezca claro lo que te dicen, responde con empatía “entiendo por qué esto te importa” o “comprendo que te sientas así”. La comprensión pueda ser una gran ayuda.

 

Hay frases clave que puedes utilizar para una escucha reflexiva, es importante que aproveches tu empatía natural. La gente quiere sentir que está hablando con una persona real, no con una máquina o un robot.

 

La escucha reflexiva es solo una parte de la buena comunicación. También es importante que funcione bien la retroalimentación o feedback. Esto no es sólo decirle a la gente que está haciendo un buen o un mal trabajo. Tiene que ver con cómo logras que tu equipo ajuste su rendimiento para enfrentar mayores desafíos. La clave; ser constructivo.

 

¿Le haces un comentario negativo a alguien de tu quipo? Pregúntate si habías definido lo que esperabas de él o de ella antes cuando empezó a atrabajar contigo. No es justo decirle a una persona que está fallando si antes esa persona no sabía bien qué se esperaba de ella. Transmite las expectativas de forma clara y consistente, de modo que cuando hagas una crítica todos en tu equipo sientan que lo que planteas es justo.

 

Es necesario que pongas atención en evitar los prejuicios. Los prejuicios y sesgos inconscientes tienen lugar cuando las experiencias del pasado, el contexto cultural y los estereotipos sociales alteran nuestras acciones sin que nos demos cuenta. Nos puede llevar a hacer suposiciones sobre otras personas y pueden afectar la forma en que actuamos.

 

Pero si no sabes que estos prejuicios existen ¿cómo puedes evitarlos? Empieza por revisar tus suposiciones. Las suposiciones pueden ser negativas o positivas. Tanto las suposiciones positivas como las negativas pueden tener malas consecuencias. Por eso es mejor tratar a cada persona individualmente y darle oportunidad antes de asignarle un trabajo. Permite que cada uno sea su propio filtro: podrían sorprenderte ante los desafios que planteas o mostrarte por qué no son adecuados para determinada tarea.

 

La mejor manera de ser justo con tu equipo de trabajo es establecer sistemas de escucha y de retroalimentación.

 

 

 

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