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Formación

 

Mamás gallina. Jóvenes profesionales. Adolescentes. Las empresas usan estos términos cuando se refieren a los públicos objetivos. Esto los ayuda, en teoría, a ubicar a sus clientes ideales dentro de un grupo al cual sea fácil venderle. Pero es posible que un público objetivo genérico ayudarte a generar acciones de marketing?

 

Cuando hablamos de público objetivo, recuerda lo siguiente: los clientes son personas, no estereotipos. Para entender realmente a tu cliente, tienes que saber algo más de ellos que su género, edad, estatus social y el tipo de trabajo que desempeñan. Lo que realmente necesitas saber es el «Por qué». Por qué actúan, piensan y viven como lo hacen.

 

Tienes que conocer a tu público objetivo tanto como conoces a tu mejor amigo. Tal vez pienses: «Los estereotipos generalizados son más fáciles de encontrar. ¿Por qué no puedo hacer el marketing para padres hipsters de treinta y tantos años? Es difícil, acaso imposible, satisfacer a todo el mundo. Hay demasiada competencia y no podrás diferenciarte del resto.

 

Además, los estereotipos pueden llevarte a asumir que tu audiencia es un grupo determinado, cuando en realidad es uno completamente distinto ¿Cómo evitar la trampa del estereotipo general? Piensa en las suposiciones que has hecho con respecto a tus clientes y cuestiónalas.

 

Pregúntate cuáles de estas suposiciones deben ser re-confirmadas antes de darlas por ciertas. Haz una lista de las cosas que no sabes de tus clientes y que necesitas averiguar. Posteriormente sigue las siguientes recomendaciones. Define detalladamente y averigua los más mínimos detalles de tu público. Piensa como ellos  mira el mundo (y a tu negocio) a través de sus ojos. Profundiza y presta atención al contexto, mentalidad, emociones, motivaciones y deseos. Investiga y estudia tus teorías y respáldalas con datos fehacientes.

 

Evita ser genérico y los estereotipos. Descubre qué hace que tu público sea único. No confíes en datos demográficos como la cultura, el género y otros datos estadísticos que no te ayudarán a llegar a definiciones precisas. No le vendas «a todos» «Todo el mundo» no es un buen público objetivo, ni es de fácil acceso. No le copies a tu competencia, tu público objetivo no es necesariamente el mismo que el de tu competencia.

 

Estas recomendaciones te invitan a que pienses en tu público de modo tridimensional. Hay muchas formas de hacerlo. Puedes estudiar definiciones que normalmente se consideran genéricas y amplias, y empezar a recortarlas y refinarlas.

 

En vez del amplio grupo etario de 18 a 49, puedes definir rangos como los veinteañeros y los treintañeros. Junto con la edad, puedes fijarte dónde está tu público objetivo: la ciudad, los suburbios, el campo, otro país, etc. ¿Qué nivel de educación tiene tu público objetivo?¿Secundario, universitario, maestría o algo más elevado?¿Son autodidactas? ¿Qué tipos de trabajo desempeñan? Son profesionales, manual, dueños de empresas, etc.

 

Estas descripciones ayudan a definir a tu público de manera más detallada, pero puedes profundizar aún más estudiando sus estilos de vida y sus emociones. Investiga lo que les gusta hacer y el tipo de hobbies que tienen ¿Les gustan las artes, la ciencia, las salidas sociales, etc.? Los valores del público objetivo te dicen mucho acerca de ellos. Investiga en qué creen: en la honestidad, en el trabajo arduo, en la comunidad, en la familia, etc. Por último, qué opinan de tu negocio y tu producto. ¿Piensan que eres un pasatiempo, un mal necesario, un escape, u otra cosa?